Los pingüinos de Magallanes que habitan en Punta Tombo protagonizan uno de los viajes más impactantes de la fauna marina del Atlántico Sur. Tras la temporada reproductiva, emprenden una migración de miles de kilómetros hacia el norte, llegando incluso al sur de Brasil.
Cuándo y por qué migran
El proceso comienza entre marzo y abril, cuando los adultos y las crías ya están preparados para dejar la colonia. En ese momento, abandonan la costa patagónica en busca de aguas más cálidas y alimento.
El principal motor de esta migración es la supervivencia: los pingüinos siguen las corrientes marinas y los cardúmenes de peces, especialmente anchoítas, que constituyen su dieta.
Un viaje largo y en mar abierto
Durante el trayecto:
Allí pasan el invierno, alejándose de las bajas temperaturas de la Patagonia.
El regreso: siempre al mismo lugar
Uno de los datos más sorprendentes es su precisión para volver. Entre septiembre y octubre, los pingüinos regresan a Punta Tombo para reproducirse.
Un ciclo vital clave para la especie
Este viaje no es solo una travesía: es parte esencial de su ciclo biológico. La migración garantiza alimento en invierno y condiciones adecuadas para reproducirse en primavera.
Con una de las colonias más grandes del mundo, Punta Tombo funciona como punto de partida y llegada de un recorrido que combina resistencia, orientación y adaptación, y que sigue sorprendiendo a científicos y amantes de la naturaleza.

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