La inflación de abril muestra señales de desaceleración luego del repunte registrado en marzo, cuando el Índice de Precios al Consumidor alcanzó el 3,4%. En las primeras semanas del mes, distintos relevamientos privados detectaron una moderación en el ritmo de aumento, especialmente en el rubro alimentos.
Según informes de consultoras económicas, los precios de alimentos y bebidas registraron variaciones semanales muy bajas e incluso caídas puntuales, lo que contribuyó a reducir la presión inflacionaria. En algunos casos, se observaron bajas en productos como carnes y panificados, mientras que otros rubros se mantuvieron estables o con incrementos mínimos.
En ese contexto, las proyecciones para abril ubican la inflación mensual en un rango de entre 2,3% y 2,9%, lo que implicaría una desaceleración respecto al mes anterior.
El comportamiento de los alimentos resulta clave en esta tendencia, ya que es uno de los componentes de mayor incidencia en el índice general. La menor dispersión de precios y la estabilidad en varios productos explican parte de la expectativa de un menor ritmo inflacionario.
De todos modos, el escenario sigue marcado por la inercia de los primeros meses del año. En el primer trimestre, la inflación acumuló un 9,4%, un nivel que ya se aproxima a la previsión anual incluida en el Presupuesto 2026.
En este contexto, desde el Gobierno mantienen la expectativa de que la inflación continúe desacelerándose en los próximos meses, con el objetivo de consolidar una tendencia a la baja hacia mitad de año.


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