La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos a favor y 111 en contra, en una sesión que se extendió hasta la madrugada y en la que el oficialismo logró consolidar su mayoría con el apoyo del PRO, la UCR y bloques provinciales.
Con 129 legisladores presentes, el oficialismo alcanzó el quórum necesario y avanzó con un trámite más ágil de lo previsto. La confianza en los números llevó a que varios diputados oficialistas desistieran de exponer durante el debate, priorizando llegar rápidamente a la votación.
Uno de los datos políticos de la jornada fue la presencia de Karina Milei en el recinto, quien siguió el tramo final desde uno de los palcos, en una señal de respaldo al tratamiento del proyecto.
Durante el debate, el oficialismo defendió la iniciativa al sostener que la reforma permite compatibilizar la protección ambiental con el desarrollo productivo. En esa línea, el diputado Nicolás Mayoraz aseguró que el nuevo marco legal busca garantizar el cuidado del ambiente sin frenar las economías regionales.
Desde la oposición, en tanto, se multiplicaron los cuestionamientos. Maximiliano Ferraro calificó la reforma como “regresiva e inconstitucional” y denunció influencia del sector minero en la redacción del proyecto. En la misma línea, Miguel Ángel Pichetto rechazó los cambios y defendió la ley original sancionada en 2010, al considerar que ya contemplaba el equilibrio entre producción y preservación ambiental.
También se expresó en contra Juan Grabois, quien advirtió sobre posibles consecuencias ambientales y cuestionó duramente el impacto de la actividad minera en zonas glaciares.
El tratamiento estuvo precedido por una serie de intentos de la oposición para introducir otros temas en la sesión, que fueron rechazados por la mayoría oficialista. Superada esa instancia, el debate se centró en la modificación de la norma, que finalmente fue aprobada sin mayores sobresaltos para el bloque libertario y sus aliados.
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