Un encuentro reservado entre el presidente Javier Milei y el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti reactivó las tensiones dentro del máximo tribunal y abrió un nuevo capítulo en la dinámica de poder judicial, en un contexto marcado por decisiones clave del Gobierno en materia de Justicia.
Según trascendió, la reunión se habría concretado en los últimos días y sirvió para analizar la situación actual de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, especialmente tras el fallido intento oficial de designar nuevos integrantes. En ese marco, el vínculo entre Milei y Lorenzetti —forjado antes de la llegada del libertario a la presidencia— vuelve a cobrar protagonismo.
El trasfondo de este acercamiento coincide con movimientos internos dentro del tribunal, donde también interactúan Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. Actualmente, la Corte funciona con tres miembros, cuando debería contar con cinco, lo que genera un delicado equilibrio en la toma de decisiones.
En paralelo, Lorenzetti y Rosenkrantz impulsaron recientemente una iniciativa orientada a reducir la discrecionalidad en la selección de jueces dentro del Consejo de la Magistratura, organismo clave del sistema judicial. Este movimiento expone una reconfiguración de alianzas internas que podría alterar el funcionamiento del tribunal.
El escenario se vuelve aún más sensible ante el avance de una investigación judicial que podría traer revelaciones sobre el patrimonio y los viajes del vocero presidencial Manuel Adorni, lo que genera inquietud en sectores del oficialismo.
En este contexto, las decisiones del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques —quien recientemente envió decenas de pliegos al Senado para cubrir vacantes judiciales—, también empiezan a influir en un tablero donde confluyen intereses políticos y judiciales.
Así, entre reuniones reservadas, internas en la Corte y causas en curso, el frente judicial se consolida como uno de los focos más sensibles del actual escenario político nacional.
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