Noelia Castillo Ramos falleció este 26 de marzo tras recibir la eutanasia en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Cataluña, donde permanecía internada.
Su caso había tomado notoriedad pública luego de que su solicitud, presentada en 2024, fuera frenada por una intervención judicial impulsada por su padre, lo que deriva en un proceso que se extiende durante dos años e incluso llega a instancias internacionales.
La joven padecía secuelas graves, permanentes e irreversibles tras un intento de suicidio ocurrido en 2022, que la deja parapléjica y con un cuadro de dolor crónico, dependencia funcional y complicaciones que afectaban de manera constante su calidad de vida.
Tras la evaluación de los organismos correspondientes, se determina que cumplía con los requisitos establecidos por la legislación española para acceder a la eutanasia, vigente desde 2021.
El procedimiento finalmente se concreta este jueves, luego de que la Justicia diera vía libre, poniendo fin a un proceso que estuvo marcado por el debate legal, médico y familiar en torno a su decisión.
El caso vuelve a poner en agenda la discusión sobre la muerte asistida y sus implicancias en situaciones de padecimientos irreversibles.

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