El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que Irak autorizara a milicias respaldadas por Irán a responder ataques, en medio de una escalada militar que también involucra a Israel y otras naciones de la región.
La decisión se produjo tras nuevos ataques en territorio iraquí que dejaron víctimas fatales, lo que llevó al Gobierno a habilitar la reacción de fuerzas como el Hashed al-Shaabi. Además, Bagdad citó a los embajadores de Estados Unidos e Irán para expresar su preocupación por la creciente violencia.
En paralelo, el expresidente Donald Trump impulsó una propuesta de cese al fuego de 15 puntos, que fue acercada a Teherán a través de intermediarios. El plan incluye aspectos vinculados a sanciones, el programa nuclear y la libre circulación en el estratégico Estrecho de Ormuz. Sin embargo, desde Irán rechazaron públicamente la iniciativa y aseguraron que continuarán las operaciones militares.
En el plano bélico, Irán lanzó ataques con misiles y drones contra Israel, así como también hacia Kuwait, Jordania y Bahréin. Uno de los ataques impactó en instalaciones del aeropuerto de Kuwait.
Como respuesta, Israel llevó adelante bombardeos sobre objetivos militares en Teherán y continuó su ofensiva contra el grupo Hezbollah en el sur del Líbano, profundizando el escenario de confrontación regional.
En medio de este panorama, los mercados internacionales reaccionaron ante la posibilidad de una desescalada. El precio del petróleo Brent registró una caída superior al 4%, mientras que organismos internacionales advirtieron sobre posibles consecuencias económicas si se interrumpe el tránsito en el Estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de energía.
Así, la región atraviesa un momento de alta incertidumbre, con enfrentamientos activos y negociaciones en curso que buscan evitar una escalada mayor del conflicto.