Un “Súper El Niño” afectaría a la Argentina principalmente con un aumento significativo de las lluvias, sobre todo en el centro y el noreste del país. Regiones como la zona pampeana y el Litoral suelen recibir precipitaciones por encima de lo normal, lo que eleva el riesgo de inundaciones, crecida de ríos y eventos climáticos más intensos. Esto puede generar problemas urbanos y rurales, aunque también podría mejorar la disponibilidad de agua en zonas que venían de sequía.
En paralelo, se espera una mayor frecuencia de tormentas fuertes, con lluvias concentradas en poco tiempo, granizo y ráfagas intensas. El impacto en el sector agropecuario es mixto: por un lado, favorece la humedad del suelo, pero por otro puede perjudicar cultivos y dificultar las cosechas si las lluvias son excesivas o ocurren en momentos críticos.
En los países vecinos, los efectos varían según la región. El sur de Brasil, Paraguay y Uruguay tienden a experimentar condiciones similares al noreste argentino, con más lluvias e inundaciones. En cambio, el norte de Brasil y la Amazonia suelen sufrir sequías más intensas. En la costa del Pacífico, especialmente en Perú y Ecuador, el fenómeno puede provocar lluvias extremas, deslizamientos y emergencias importantes.
En conjunto, un Súper El Niño intensifica los contrastes climáticos en Sudamérica: más agua en algunas zonas y déficit en otras, con un aumento general de eventos extremos que pueden afectar tanto a la población como a la economía regional.