La figura de Yiya Murano vuelve a quedar en el centro de la escena a partir de nuevas declaraciones de su hijo, Martín Murano, quien aseguró que su madre habría cometido más crímenes de los que fueron probados judicialmente, incluso después de recuperar la libertad.
Conocida como la “envenenadora de Monserrat”, Murano fue condenada por asesinar a tres mujeres en 1979, a quienes envenenó con cianuro en encuentros íntimos, en el marco de una trama marcada por deudas económicas y engaños.
Sin embargo, según relató su hijo en una entrevista televisiva, la historia podría ser aún más extensa. “Hubo al menos dos víctimas más vinculadas a sus estafas. Y una tercera que se salvó porque ella fue detenida”, afirmó, en base a una investigación personal que llevó adelante durante varios años.
Además, lanzó una acusación aún más grave: sostuvo que tras salir de prisión, Murano habría vuelto a atacar. “Hubo una víctima fatal y otra que logró sobrevivir tras ser internada y recibir un lavado de estómago. Usó veneno para ratas”, aseguró.
De acuerdo con su testimonio, el número total de víctimas podría ubicarse entre siete y once, muy por encima de los casos por los que fue condenada.
Yiya Murano fue detenida en 1979 y, tras un proceso judicial con fallos contradictorios, finalmente condenada en 1985 a prisión perpetua por homicidio agravado por envenenamiento y estafas reiteradas. Años más tarde, recuperó la libertad en 1995 bajo el régimen del “dos por uno”.
Lejos de mantener un perfil bajo, durante su vida en libertad dio entrevistas y negó siempre su responsabilidad en los crímenes.
Murano murió en 2014, a los 83 años, en un geriátrico, sin conservar recuerdos sobre su propia identidad.
Más allá de los asesinatos, el caso también estuvo atravesado por una compleja trama económica. Según su hijo, su madre reunía dinero de inversores bajo promesas que nunca cumplía, lo que habría sido el detonante de varios de los crímenes.
Martín Murano también denunció haber sido desplazado de la herencia familiar a través de maniobras legales durante el tiempo en que su madre estuvo detenida. Entre los bienes en disputa mencionó propiedades, terrenos y hasta una bóveda familiar.
A días del lanzamiento de un documental que vuelve a poner el foco en el caso, las nuevas declaraciones reavivan uno de los episodios más impactantes de la historia criminal argentina, ahora con interrogantes que, según su propio hijo, aún no fueron completamente esclarecidos.

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