El Banco Central de la República Argentina volvió a sumar divisas y mantiene su racha compradora, pero el efecto no logra reflejarse plenamente en las reservas internacionales. La fuerte caída del oro, que retrocedió 3,8% y alcanzó su valor más bajo del año, terminó neutralizando el impacto positivo de las compras.
En la última jornada, la entidad adquirió USD 58 millones, aunque las reservas brutas cayeron en USD 226 millones. La principal explicación está en la depreciación del metal precioso, que tiene un peso significativo dentro de los activos del Central.
El retroceso del oro responde, en parte, al contexto internacional marcado por tensiones en Medio Oriente y la suba del petróleo. Este escenario alimenta expectativas de inflación en Estados Unidos y refuerza la idea de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantendrá tasas de interés elevadas por más tiempo.
Con rendimientos más atractivos en los bonos del Tesoro norteamericano, los inversores optan por esos instrumentos en lugar del oro, que había tenido una fuerte suba el año pasado. En ese marco, la onza se alejó de los máximos de comienzos de año y cerró en torno a los USD 4.823.
A fines de 2025, el oro representaba cerca de USD 9.000 millones dentro de las reservas del Central, equivalente a alrededor del 20% del total. Por eso, cualquier variación en su cotización impacta de manera directa en el nivel general de reservas.
En lo que va de 2026, el Central ya acumula compras por más de USD 3.300 millones, con una racha de más de 50 jornadas consecutivas. Sin embargo, la caída del oro y los pagos de deuda limitaron el crecimiento: las reservas pasaron de USD 42.000 millones a unos USD 44.495 millones.
En paralelo, el contexto financiero internacional tampoco ayuda. La suba del petróleo y la incertidumbre global golpean a los mercados, presionan a la baja los bonos argentinos y elevan el riesgo país, que volvió a ubicarse cerca de los 610 puntos.
Este escenario complica el objetivo oficial de volver a financiarse en los mercados internacionales. Ante esa dificultad, el Gobierno avanza con una estrategia alternativa basada en deuda de corto plazo colocada en el mercado local, con la meta de cubrir compromisos clave en los próximos meses.
Así, mientras el Central sostiene las compras de divisas, factores externos como el precio del oro y la volatilidad global siguen condicionando la acumulación de reservas y el margen de maniobra económico.
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