El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que la ofensiva militar contra Irán aún no terminó y que uno de los principales objetivos de los ataques es debilitar al liderazgo del régimen iraní.
El mandatario sostuvo que el desenlace del conflicto dependerá también del propio pueblo iraní, al señalar que espera que el país “pueda liberarse del yugo de la tiranía”.
Las declaraciones se producen en medio de un fuerte aumento de las tensiones en Medio Oriente, luego de la designación de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo iraní, un dirigente considerado cercano a los sectores más duros de la Guardia Revolucionaria.
Los dichos de Netanyahu contrastan con la visión expresada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en las últimas horas aseguró que la guerra está “prácticamente terminada”.
Desde Teherán respondieron con dureza a esa afirmación y advirtieron que el final del conflicto no lo decidirá Washington. “Nosotros decretaremos el fin”, señalaron desde el gobierno iraní.
El conflicto entre Israel e Irán se desarrolla en un contexto de alta incertidumbre internacional, con impacto en los mercados energéticos y preocupación global por una posible escalada regional.
Analistas internacionales consideran que la reciente designación del nuevo líder supremo en Irán podría endurecer aún más la postura del régimen y complicar las posibilidades de una salida negociada al enfrentamiento.


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