El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra contra Irán está “prácticamente terminada”, una declaración que provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales y frenó la escalada del precio del petróleo.
Durante una entrevista con la cadena CBS News, el mandatario sostuvo que el conflicto se encuentra cerca de su final. “Creo que la guerra está prácticamente terminada. No tienen armada, ni comunicaciones ni fuerza aérea. Sus misiles están dispersos”, aseguró.
Las palabras del presidente norteamericano se conocieron en una jornada especialmente volátil para los mercados energéticos. En la apertura del día, el precio del crudo había escalado hasta cerca de los 119 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde los momentos más críticos de la pandemia de COVID-19 en 2020.
Sin embargo, tras el anuncio de Trump, los valores comenzaron a retroceder rápidamente. El barril de referencia europeo Brent crude oil cayó hasta un rango cercano a los 84,5 dólares, mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate registró una cotización similar.
Pese a su optimismo inicial, el mandatario luego matizó sus dichos durante un discurso ante legisladores en Washington. Allí señaló que, si bien Estados Unidos “ganó en diferentes niveles”, la situación todavía no está completamente resuelta y “aún queda mucho por hacer”.
Las declaraciones contrastaron con el análisis de otras autoridades internacionales. El jefe del Estado Mayor del ejército de Israel, Eyal Zamir, había advertido el domingo que el conflicto podría prolongarse, una visión que también había expresado previamente el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
En paralelo, el escenario político en Irán se volvió aún más complejo tras la designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo, luego de la muerte del anterior dirigente al inicio del conflicto. El nombramiento es interpretado por analistas como una señal de endurecimiento dentro del régimen iraní, ya que el nuevo líder mantiene estrechos vínculos con sectores duros de la Guardia Revolucionaria.
Mientras tanto, el grupo de las economías más industrializadas del mundo, el G7 —integrado por Estados Unidos, Canadá, Japón, Italia, Reino Unido, Alemania y Francia—, analizó la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo para estabilizar el mercado. Sin embargo, los ministros de Finanzas decidieron por el momento postergar esa medida y continuar evaluando la evolución del conflicto.
La fuerte suba inicial del crudo había encendido las alarmas en la economía global, ya que representaba un incremento cercano al 30% respecto a los valores previos, con potencial impacto en la inflación, el transporte y el costo de la energía en todo el mundo


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