En una noche inolvidable en el mítico Estadio Maracaná, Lanús escribió una de las páginas más gloriosas de su historia. El conjunto granate derrotó 3-2 a Flamengo en el tiempo suplementario y se quedó con la Recopa Sudamericana, sumando un nuevo título internacional ante uno de los gigantes del continente.
Tras el 1-0 conseguido en la ida en La Fortaleza, el equipo argentino sabía que en Brasil le esperaba una batalla. Y así fue. Bajo una lluvia persistente y con un campo rápido, Flamengo asumió el protagonismo desde el inicio, pero Lanús golpeó primero gracias a una jugada tan insólita como oportuna: Rodrigo Castillo aprovechó un resbalón del arquero Agustín Rossi fuera del área y definió con el arco vacío para silenciar el estadio.
El conjunto local reaccionó y encontró el empate mediante un penal ejecutado por Giorgian de Arrascaeta, luego de una mano en el área. A pesar del empate parcial, el resultado seguía favoreciendo al Granate en el global.
Cuando el partido se apagaba, otra infracción dentro del área le dio a Flamengo la posibilidad de igualar la serie. Jorginho no falló desde los doce pasos y llevó la definición al tiempo suplementario.
Lejos de derrumbarse, Lanús mostró carácter. A tres minutos de los penales, un córner ejecutado por Matías Sepúlveda encontró la cabeza de José Canale, que desató el delirio en el sector visitante. Y en la última acción del encuentro, con el equipo brasileño lanzado al ataque, Dylan Aquino encabezó un contragolpe letal, eludió a Rossi y selló el 3-2 definitivo con el arco vacío.
El pitazo final confirmó la hazaña: Lanús celebró su noveno título bajo la lluvia carioca, con 3.500 hinchas que fueron testigos de una consagración épica en el templo del fútbol sudamericano. Una noche de lágrimas, historia y gloria granate.

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