Aunque todavía falta para la fecha soñada —Siomi cumplirá 14 este año—, el ahorro ya dio sus primeros frutos. Con lo recaudado en ferias y eventos, como el cumpleaños de la ciudad y la Fiesta de la Paz, la familia ya reunió el dinero suficiente para dar el primer gran paso. “Ya junté la plata para reservar el salón”, contó Siomi.
“Me gustaría que sea de noche, con vestido, el mismo día de mi cumpleaños”, proyectó la nena, con ilusión. Mientras tanto, madre e hija planean expandirse. En invierno, la idea es sumar “moritas” bañadas en chocolate y seguir recorriendo los barrios de La Paz.
Para Siomi, trabajar con su mamá es la mejor escuela de vida. “Me ayuda para que cuando sea más grande sepa qué cosas tengo que hacer. Me gusta aprender de ella cómo vender y hablarle bien a la gente, ser simpática”, completó la nena, que encontró en el azúcar y el esfuerzo el camino hacia su sueño.