Tras difundirse las imágenes, la reacción del oficialismo fue inmediata. El bloque presentó un proyecto para que la Presidencia de la Cámara, encabezada por Martín Menem, quede facultada a radicar una denuncia penal por posibles delitos contra los poderes públicos y el orden constitucional. Además, anticiparon que solicitarán tanto la suspensión preventiva de Carignano como su expulsión definitiva del cuerpo legislativo, subrayando que “cualquier acto de desestabilización debe ser sancionado con la mayor dureza”.
La polémica creció cuando Lilia Lemoine, diputada de La Libertad Avanza y testigo directa del episodio, publicó en la red social X el video en el que se observa a Carignano desconectando los cables. Acompañó la publicación con fuertes críticas, señalando que la legisladora había “agredido a los trabajadores de la Cámara de Diputados” y que su conducta era inadmisible. Según el mismo registro, Lemoine increpa a Carignano al grito de: “¿Qué hacés, estás loca?”, mientras la filmaba.
Carignano, lejos de retractarse, defendió públicamente su accionar. En declaraciones recogidas por distintos medios, afirmó que su objetivo era impedir que se desarrollara una sesión que —según su visión— buscaba aprobar una reforma laboral que “arrasaba con décadas de derechos adquiridos”. Incluso llegó a declarar que “lo volvería a hacer”, subrayando que consideraba necesario frenar lo que denunció como un procedimiento parlamentario irregular impulsado por la Presidencia de la Cámara.
El episodio se inscribe en un clima parlamentario marcado por un fuerte enfrentamiento entre el oficialismo y los bloques opositores, especialmente durante el debate de la reforma laboral. La Libertad Avanza denunció que el kirchnerismo intenta obstaculizar el cumplimiento del proceso legislativo por medios no democráticos, mientras que desde Unión por la Patria acusan al oficialismo de avanzar con un procedimiento arbitrario que limita voces y vulnera derechos.
Mientras el pedido de expulsión ya está formalmente presentado, el clima en la Cámara continúa en estado de máxima tensión, y el caso Carignano promete seguir generando repercusiones en los próximos días.