La economía china mantiene un ritmo de expansión cercano al 5, impulsado principalmente por el sector externo, mientras el consumo doméstico sigue sin recuperarse y la inflación se mantiene en niveles muy bajos. Ese desequilibrio, según el organismo, refuerza la dependencia de las ventas al exterior y presiona a la baja los precios a nivel global.
El resultado es un aumento del superávit comercial y el envío de grandes volúmenes de productos a los mercados internacionales, lo que alimenta los reclamos de socios comerciales y eleva el riesgo de nuevas barreras arancelarias.
Tensiones comerciales y temor a represalias
El FMI alertó que la combinación entre subsidios, sobreproducción y exportaciones a precios muy competitivos puede derivar en conflictos comerciales más intensos. En ese escenario, varios países podrían responder con medidas de defensa para proteger sus industrias, lo que impactaría en las cadenas globales de suministro.
Además, el organismo insiste en que la segunda economía del mundo ya no puede sostener su expansión apoyándose únicamente en el comercio exterior y la inversión pública. Como alternativa, el Fondo plantea una batería de cambios estructurales:
Reducir la inversión pública dirigida a sectores industriales específicos.
Incrementar el gasto social para fortalecer la red de protección y estimular el consumo.
Aplicar políticas monetarias más flexibles.
Resolver la crisis del sector inmobiliario.
El objetivo es avanzar hacia un modelo donde el crecimiento dependa más de la demanda interna y menos de los estímulos estatales y las exportaciones.
El diagnóstico del FMI se inscribe en una discusión más amplia sobre los desequilibrios de la economía china. El organismo considera que el esquema actual basado en industria, inversión pública y ventas al exterior muestra signos de agotamiento y puede profundizar las presiones deflacionarias si no se introducen reformas.
Desde China, las políticas industriales son defendidas como una herramienta clave para garantizar la autonomía tecnológica y sostener la competitividad global.