En la práctica, ese monto se explica por la suma de insumos básicos que deben reponerse durante todo el verano. En comercios especializados y tiendas online argentinas, un kilo de cloro granulado o pastillas multifunción cuesta hoy entre $8000 y $11.000, pero en una pileta familiar de uso intensivo ese consumo puede duplicarse o triplicarse a lo largo del mes.
A eso se suman el alguicida y el clarificador, que rondan entre $7000 y $10.000 por litro cada uno y suelen utilizarse de manera semanal en días de altas temperaturas. Los correctores de pH (pH+ y pH-), indispensables para que el cloro funcione correctamente y no se desperdicie producto, tienen valores que van desde los $5000 hasta los $20.000, según el formato y la concentración, mientras que el kit de medición de pH y cloro, necesario para controlar el agua, cuesta entre $9000 y $15.000.
Cuando se suman estos insumos —muchas veces adquiridos en combos mensuales— junto con el consumo eléctrico de la bomba de filtrado, que debe funcionar varias horas por día, el gasto total de mantenimiento durante la temporada alta se acerca a los $190.000 o $200.000 mensuales para una pileta promedio. En invierno, aclara el especialista a TN, “el gasto puede reducirse entre un 70% y un 80%, ya que solo se requiere un mantenimiento básico".
Mariana, vecina de zona oeste del conurbano, lo aprendió con la experiencia: “Pensé que el gasto terminaba cuando la compré. Después me di cuenta de que entre cloro, bomba y electricidad, el presupuesto mensual es clave”.
Pablo, que optó por una pileta de material, lo ve como una inversión a largo plazo: “Fue caro, pero sabemos que suma valor a la casa y que la vamos a disfrutar muchos años”.
En el caso de las piletas de material, también hay que contemplar la pintura y la puesta a punto. Dependiendo del uso y la exposición, suele renovarse cada dos o tres temporadas. Hoy, una lata de pintura específica para piletas cuesta entre $40.000 y $80.000, según la marca y el tipo.
Antes de cerrar una compra, los especialistas recomiendan evaluar el espacio disponible, la cantidad de personas que la usarán, el consumo eléctrico, el acceso para la instalación y los costos de mantenimiento.
También sugieren consultar por garantías, repuestos y asesoramiento técnico. “La pileta no es solo el precio de compra: es un compromiso durante todo el verano”, resumen desde el sector. Con números claros y planificación, el chapuzón puede ser un alivio… y no un dolor de cabeza.