El mercado financiero comienza a proyectar un escenario más favorable para la Argentina en el segundo trimestre, con la expectativa de que el riesgo país pueda perforar los 500 puntos básicos si se consolida una mayor acumulación de dólares y mejora el contexto global.
Tras un inicio de año positivo, los bonos soberanos sufrieron el impacto de la volatilidad internacional, en especial por el conflicto en Medio Oriente, que impulsó el precio del petróleo y generó una mayor aversión al riesgo. En ese contexto, el indicador volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos.
A pesar de las compras del Banco Central de la República Argentina, que ya superaron los USD 4.500 millones en lo que va del año, no alcanzó para sostener el buen desempeño de la deuda.
Sin embargo, los inversores ven señales que podrían revertir esta tendencia. Una de ellas es la posibilidad de que el organismo monetario acelere la acumulación de reservas y supere los USD 10.000 millones en el primer semestre, lo que fortalecería la posición externa del país.
Otro factor clave es el reciente fallo favorable en Estados Unidos vinculado a YPF, que alivió la presión sobre las cuentas públicas al dejar sin efecto una millonaria condena. Esto mejora las perspectivas para los bonos argentinos.
En paralelo, el comportamiento de la deuda corporativa muestra un escenario distinto. Los títulos emitidos por empresas lograron despegarse de los soberanos, con una fuerte baja en sus rendimientos y mayor demanda por parte de inversores que buscan cobertura en dólares.
Un ejemplo fue la colocación de Pampa Energía, que consiguió financiamiento en el mercado local con una tasa cercana al 5,5% anual en dólares, muy por debajo del más del 8,5% que debió pagar el Tesoro por emisiones similares.
Esta brecha refleja la cautela del mercado frente al riesgo político y macroeconómico del país, que continúa afectando principalmente a la deuda soberana de mediano y largo plazo.
De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que una eventual baja del riesgo país dependerá de varios factores: una mayor acumulación de reservas, la estabilización del escenario internacional y señales claras de confianza económica.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene su estrategia de financiarse en el mercado local, aprovechando la liquidez en dólares de inversores y evitando, por ahora, volver a los mercados internacionales.