Montevideo vive las horas previas a un acontecimiento histórico. Uruguay se prepara para recibir al papa León XIV, cuya llegada está prevista para este viernes 6 de noviembre. En la Plaza Independencia, uno de los principales puntos de la capital, se realizaron los últimos ensayos musicales y se ultimaron los detalles del acto oficial.
Durante la noche del jueves, la Orquesta Sinfónica de Uruguay y un coro de niños repasaron las piezas que acompañarán la ceremonia de bienvenida. Vecinos, fieles y visitantes se acercaron al lugar para observar los preparativos y registrar el momento.
El pontífice arribará a las 16.30 al aeropuerto internacional de Carrasco, procedente de Roma. Desde allí se trasladará hacia el centro de Montevideo para participar, a las 17.30, de la recepción oficial en Plaza Independencia.
Una agenda con autoridades y actividades pastorales
La primera jornada incluirá un encuentro con el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, previsto para las 18.15 en el edificio José Artigas. También recibirá las llaves de la ciudad en el Cabildo de Montevideo y participará de una actividad religiosa en la Catedral Metropolitana.
El operativo de seguridad contempla la participación de unos 5.000 policías y entre 1.000 y 1.700 efectivos de las Fuerzas Armadas. Además, habrá restricciones de circulación en distintos sectores de la capital durante el desplazamiento de la comitiva.
La visita continuará el sábado en Paysandú, donde León XIV celebrará una misa. Luego regresará a Montevideo para participar de encuentros en el barrio Casavalle, la Universidad Católica y una vigilia de oración en el Estadio Centenario.
El domingo 8 viajará a Florida para celebrar otra misa y posteriormente partirá hacia Buenos Aires, donde comenzará su visita apostólica a la Argentina.
Un acontecimiento especial para Uruguay
La llegada de León XIV representa un hecho significativo para Uruguay, considerado uno de los países con mayor tradición laica de América Latina. Será el segundo pontífice en visitar el territorio uruguayo, después de las dos visitas realizadas por Juan Pablo II en 1987 y 1988.
La expectativa también se extiende a los países vecinos, especialmente por la cercanía de Paysandú con la ciudad entrerriana de Colón y por la posterior llegada del Papa a la Argentina.


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