Los ladrilleros representaron a familias de los barrios Molina Punta, Punta Taitalo, Sol de Mayo, Cichero, Quinta Ferré, Santa Marta y Caridi, entre otras zonas cercanas al río.
Durante la reunión, las autoridades y los trabajadores coordinaron acciones para atender las demandas planteadas y reducir el impacto de la crecida. La preocupación abarca tanto las condiciones de las viviendas como la continuidad de la actividad ladrillera, una fuente de ingresos para numerosas familias.
El Municipio prevé mantener el contacto con los vecinos para evaluar las necesidades de cada sector y avanzar con medidas de acompañamiento mientras persista la emergencia.