La combinación de lluvias abundantes, temperaturas elevadas y acumulación de agua puede generar condiciones favorables para la proliferación del mosquito que transmite el dengue. Ante este escenario, el médico cardiólogo Jorge Tartaglione advirtió sobre la necesidad de reforzar las medidas de prevención y evitar que la disminución de casos durante los últimos períodos genere una falsa sensación de seguridad.
Durante una intervención televisiva, el especialista describió la posible combinación de factores climáticos y sanitarios como una “tormenta perfecta”. Su preocupación está vinculada con el fenómeno de El Niño y las condiciones que podrían favorecer la reproducción del Aedes aegypti, aunque la evolución de la enfermedad también depende de otros factores y no permite anticipar por sí sola la aparición de un brote.
Uno de los principales llamados de atención estuvo dirigido a los hogares. Los recipientes que acumulan agua, como floreros, baldes, botellas, cubiertas y otros objetos en desuso, pueden convertirse en criaderos del mosquito.
Tartaglione también recordó que los huevos del Aedes aegypti pueden permanecer viables durante meses en condiciones secas. Por eso, no alcanza con vaciar los recipientes: es importante limpiar sus paredes, eliminar los objetos innecesarios y renovar periódicamente el agua de aquellos que se utilizan.
Las tareas de descacharrado deben sostenerse durante todo el año, incluso cuando las temperaturas descienden. También se recomienda mantener patios y jardines limpios, tapar los depósitos de agua y colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
El uso de repelente, de acuerdo con las indicaciones del envase, y la utilización de ropa clara que cubra brazos y piernas son otras medidas que ayudan a reducir el riesgo de picaduras.
Entre las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad se encuentran la fiebre de 38 grados o más, el dolor de cabeza y detrás de los ojos, las molestias musculares y articulares, las náuseas, los vómitos, el cansancio intenso y las manchas en la piel.
El médico describió el dolor corporal característico del dengue como una sensación que puede resultar especialmente intensa e incapacitante. Sin embargo, los síntomas pueden variar entre personas y requieren una evaluación profesional para determinar su causa.
Ante la sospecha de dengue, la recomendación sanitaria es no automedicarse y acudir al centro de salud más cercano. Se desaconseja el uso de aspirina, ibuprofeno y otros antiinflamatorios porque pueden aumentar el riesgo de hemorragias. El tratamiento debe seguir las indicaciones del personal médico.
También es importante mantener la protección contra las picaduras durante la enfermedad, ya que un mosquito puede adquirir el virus al picar a una persona infectada y transmitirlo posteriormente a otras.
La disminución de la fiebre no siempre significa que el cuadro haya terminado. Durante los días posteriores pueden aparecer signos de alarma que requieren atención inmediata.
Entre ellos se encuentran el dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado de encías o nariz, la somnolencia marcada y la dificultad para respirar. Ante cualquiera de estas manifestaciones, se debe concurrir sin demora a un servicio de salud.
La prevención, la consulta temprana y el seguimiento médico son fundamentales para reducir las complicaciones asociadas con la enfermedad.
Fuente: La Nación. Información sanitaria complementaria: Ministerio de Salud de la Nación y Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.
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