El río Paraná comienza a mostrar señales de estabilización en algunos sectores de Corrientes, pero la emergencia hídrica continúa debido a la persistencia de niveles elevados y al desplazamiento de un importante volumen de agua hacia el sur. Las últimas proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA) indican que el comportamiento del cauce será diferente según cada localidad, por lo que no se espera una bajante uniforme en toda la región.
De acuerdo con el reporte hidrológico actualizado el 26 de octubre, el Paraná continúa oscilando en niveles altos en las estaciones superiores del tramo comprendido entre Corrientes y La Paz, mientras que en las secciones inferiores mantiene una tendencia ascendente. El organismo también advierte sobre la posibilidad de nuevos incrementos leves y la persistencia de marcas superiores a los niveles de alerta y evacuación.
En la ciudad de Corrientes, las mediciones recientes muestran una leve disminución respecto de los máximos registrados durante la última semana. Sin embargo, el río permanece por encima de la marca de evacuación, establecida en siete metros, lo que prolonga las dificultades para las familias que viven en zonas ribereñas.
La crecida se desplaza hacia el sur
La principal preocupación se concentra en las localidades ubicadas aguas abajo, donde el avance de la onda de crecida puede sostener o elevar los niveles durante los próximos días. El INA prevé que el río continúe en ascenso en sectores como Goya y Reconquista, mientras que en La Paz existe una probabilidad significativa de aproximación o superación de los umbrales de alerta y evacuación.
El organismo explicó que el volumen de agua en tránsito y las condiciones de humedad en las cuencas generadoras de caudal pueden prolongar tanto el desplazamiento de la creciente como el tiempo durante el cual los niveles permanecen elevados.
A este escenario se suman las precipitaciones previstas para los próximos días en distintos sectores de la cuenca del Plata. Aunque los acumulados proyectados son mayoritariamente leves a moderados, las lluvias sobre las cuencas superiores podrían influir en la evolución de los ríos Paraná e Iguazú y en los aportes que llegan a la región.
Una emergencia que continúa
La persistencia de niveles elevados mantiene la preocupación por las consecuencias sobre los barrios costeros, los caminos y las actividades económicas vinculadas con el río. Las familias evacuadas y autoevacuadas continúan dependiendo de la asistencia de los organismos públicos mientras esperan condiciones que permitan regresar a sus hogares.
En este contexto, las autoridades mantienen el monitoreo de las estaciones hidrométricas y recomiendan seguir los informes oficiales, dado que las previsiones pueden modificarse según las lluvias y la evolución de los caudales.
Si bien las oscilaciones recientes pueden representar una señal de estabilización en algunos puntos, todavía no permiten confirmar una bajante sostenida en todo el tramo correntino. La atención permanece puesta en la evolución del Paraná y en el impacto que el desplazamiento de la creciente tendrá sobre las localidades ubicadas aguas abajo.

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