La caída de julio tampoco fue homogénea. Ocho de los quince sectores relevados por el INDEC registraron retrocesos interanuales, encabezados por el comercio mayorista y minorista, con una baja del 5,1%, y la industria manufacturera, con una contracción del 4,6%. Ambos sectores restaron en conjunto 1,3 puntos porcentuales al resultado general. En sentido contrario, la pesca avanzó 424,5% y la explotación de minas y canteras creció 8,4%, lo que volvió a mostrar diferencias importantes entre las actividades productivas.
El Gobierno apuesta a que la mejora de agosto permita sostener que la economía atravesó una caída transitoria y evitar una recesión técnica, aunque un rebote mensual no alcanza por sí solo para descartar ese escenario. El segundo trimestre registró una contracción del PBI desestacionalizado del 0,6%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central anticipó una nueva baja del 1% durante el tercer trimestre. Si se confirma esa trayectoria, la economía acumulará dos trimestres consecutivos de contracción, pese a eventuales mejoras mensuales.
La estrategia comunicacional de la Casa Rosada será priorizar las comparaciones contra el mismo trimestre o semestre del año anterior y defender los resultados acumulados del programa económico. Milei pidió a ministros y legisladores que intervengan en la discusión pública de los indicadores y respondan a los cuestionamientos con datos específicos. El criterio ya se aplicó después de que el INDEC informara que la pobreza aumentó al 32,3% durante el primer semestre: el oficialismo destacó entonces la reducción frente al 52,9% registrado en igual período de 2024.
En el Ejecutivo también defienden la utilización de la serie tendencia-ciclo del EMAE para evaluar la evolución de la economía, frente a la volatilidad que muestra la medición mensual desestacionalizada. En julio, ese componente registró un aumento del 0,2%, a pesar del retroceso de la actividad frente a junio. La diferencia responde a que la tendencia-ciclo suaviza las oscilaciones de corto plazo y se revisa con la incorporación de nuevos datos, por lo que no permite determinar por sí sola si comenzó una recuperación sostenida.
La Casa Rosada espera que una desaceleración adicional de la inflación, una recuperación de los salarios y una mejora de la actividad contribuyan a reducir la presión financiera durante el verano. El próximo dato del INDEC será una primera prueba para esa proyección, mientras el mercado seguirá de cerca los vencimientos de deuda, la acumulación de reservas y las definiciones políticas de cara a 2027. En Nación reconocen que la suba del riesgo país encendió alertas antes de lo previsto, pero mantienen la decisión de sostener el programa económico sin introducir medidas de estímulo financiadas con mayor gasto público.