Boca Juniors consiguió una clasificación memorable a la final de la Copa Sudamericana al derrotar por 3-1 a Vasco da Gama en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. En una noche cargada de tensión, el equipo argentino revirtió la serie y selló un global de 3-2 gracias a un gol de Leandro Paredes en los últimos minutos.
La victoria tuvo varios protagonistas, pero el desenlace quedó marcado por el mediocampista campeón del mundo, que llegó al encuentro con molestias musculares y comenzó el partido en el banco de suplentes. Su ingreso en el segundo tiempo y el remate decisivo terminaron de inclinar una serie que parecía encaminarse hacia un final mucho más dramático.
Un comienzo que cambió la historia
Boca necesitaba revertir el 0-1 sufrido en el partido de ida y salió decidido a buscar el resultado. A los cuatro minutos, Lautaro Di Lollo abrió el marcador con un cabezazo tras un tiro de esquina y emparejó la serie.
El gol temprano fortaleció al conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena, que encontró espacios para lastimar de contraataque. A los 34 minutos, Miguel Merentiel aprovechó una jugada ofensiva para marcar el segundo y poner al equipo argentino arriba en el resultado global.
En las tribunas, el ambiente era ensordecedor. Más de 66.000 espectadores acompañaron el encuentro y la hinchada local desplegó un espectáculo de banderas, mosaicos y cánticos. Del lado visitante, alrededor de 4.000 hinchas de Boca intentaron hacerse escuchar en uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial.
La reacción brasileña y el ingreso de Paredes
El segundo tiempo elevó la tensión. Vasco da Gama adelantó sus líneas y encontró el descuento a los 66 minutos, cuando José Luis Rodríguez, conocido como Puma Rodríguez, convirtió para el conjunto brasileño. El tanto igualó nuevamente el global y devolvió la incertidumbre a la semifinal.
En ese contexto, Paredes ingresó para aportar claridad y experiencia en el mediocampo. Su condición física era una incógnita, pero el capitán terminó convirtiéndose en la figura de la noche.
A los 88 minutos, el volante encontró espacio para avanzar y sacó un remate de media distancia que sorprendió al arquero Léo Jardim. La pelota terminó en la red y desató el festejo de los jugadores y los hinchas argentinos. El 3-1 aseguró la clasificación y dejó sin margen de reacción al equipo brasileño.
Un festejo que fue más allá del resultado
La celebración tuvo escenas que reflejaron la intensidad de la noche. Durante el entretiempo, un hincha de Boca le propuso matrimonio a su pareja en plena tribuna, en un momento que quedó rodeado por los festejos de los simpatizantes.
Tras el pitazo final, los jugadores se acercaron al sector visitante y cantaron junto a los hinchas. El repertorio incluyó canciones tradicionales de la tribuna xeneize y los habituales cánticos dedicados a su clásico rival.
La salida del estadio también tuvo un operativo especial: los simpatizantes argentinos debieron esperar más de una hora mientras la Policía organizaba la evacuación para evitar cruces entre ambas hinchadas.
Ahora, Boca va por el título
Con el triunfo en Río de Janeiro, Boca aseguró su lugar en la final de la Copa Sudamericana, que se disputará el 21 de noviembre en Barranquilla, Colombia. Su rival saldrá de la semifinal entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque, con ventaja para el conjunto brasileño tras el partido de ida.
La clasificación representa una nueva oportunidad para que el club argentino consiga un título internacional. Y, después de una noche en la que tuvo que resistir la presión del Maracaná, el equipo se llevó algo más que un resultado: una victoria construida con eficacia, resistencia y un gol decisivo de su capitán.
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