Entre los principales ejes de discusión que tiene el texto, que fue aprobado por el Comité con 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones, este plantea que el colonialismo persiste en “formas y prácticas contemporáneas” como el uso de “medidas económicas, financieras o comerciales unilaterales que no se ajustan al derecho internacional ni a la carta orgánica de la ONU”.
En ese contexto, Estados Unidos defendió durante el debate las sanciones, los controles a las exportaciones y las decisiones comerciales soberanas como “instrumentos legítimos de la política estatal”. La postura refleja la política exterior de Donald Trump, que durante su mandato se valió de sanciones económicas y amenazas de aumentar los aranceles para ejercer presión en sus negociaciones bilaterales. “Toda nación tiene derecho a elegir a sus socios comerciales y a responder a las amenazas”, agregó la representante norteamericana.
Se trata de una discusión de interés para la Argentina -que se abstuvo en la votación-, en medio de la escalada con Londres por el proyecto petrolero Sea Lion. Para frenar la explotación de sus recursos naturales en el archipiélago, el Gobierno pidió la intervención del Tribunal Internacional del Derecho del Mar y envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que prevé sanciones para empresas vinculadas con la explotación petrolera en la zona. Según informó TN, compañías estadounidenses transmitieron al Gobierno sus inquietudes por el alcance de algunos artículos.
Si bien el argumento podría ser leído en favor de la iniciativa argentina contra las empresas que actúan sobre Malvinas, en Balcarce 50 aseguraron que la defensa estadounidense de las sanciones como método de soberanía está estrictamente ligado a su disputa con Rusia. “Nada que ver con nosotros”, ratificaron. Aun así, en la Cancillería siguen de cerca el pronunciamiento norteamericano y todavía no hubo una respuesta oficial.