Para revertirlo, la compañía probó de todo en un año: canales en vivo, paquetes combinados con otros servicios de streaming, podcasts en video, programas de creadores de YouTube, deportes y eventos en directo. El recorte indica que esas apuestas todavía no alcanzan el ritmo que Wall Street espera.
A comienzos de octubre, en una conferencia de Bloomberg, Sarandos lo había admitido, según recogió Deadline: “En general, no estamos creciendo tan rápido como yo quiero, y estamos trabajando para que eso sea más rápido”.
Lo que dicen los jefes y lo que viene
En el mismo correo citado por el Journal, Peters y Sarandos sostuvieron que la empresa va a “seguir invirtiendo agresivamente en áreas de alto impacto”, pero que hacerlo implica “tomar decisiones focalizadas en todo el negocio para seguir cumpliendo con nuestros miembros, socios, empleados e inversores”.
También aseguraron que Netflix mantiene su previsión de ganancias para todo 2026. Es un detalle que importa: el ajuste no responde a un agujero financiero, responde a un techo de crecimiento.
Netflix no está sola. Disney y Amazon redujeron plantilla de forma considerable en los últimos meses, en una industria del entretenimiento que recorta mientras compite por la misma atención.
La última vez que Netflix despidió a esta escala fue en junio de 2022, después de informar su primera pérdida trimestral de suscriptores en más de una década. Aquella crisis era de clientes que se iban. Esta es distinta y más difícil de arreglar con un plan de precios: los clientes se quedan, pero no miran más.