Horas después, el gobierno del primer ministro Andy Burnham anunció medidas para proteger a las empresas que operan en las islas de lo que llamó “coerción económica” argentina. “El apoyo del Reino Unido a las Islas Malvinas es inquebrantable”, dijo Miliband, y advirtió que su país no se va a quedar “de brazos cruzados mientras la Argentina intenta aplicar su legislación nacional para obstaculizar los intereses comerciales legítimos en las Islas Malvinas”.
Por su lado, el comunicado de la Casa Rosada, firmado por el presidente Javier Milei, planteó que la Argentina “reafirma, una vez más, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, y que “por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”.