El Gobierno de Corrientes amplía las acciones de prevención frente al fenómeno climático de El Niño, con un esquema que combina obras de drenaje, coordinación entre organismos públicos y participación de instituciones sociales. Las proyecciones oficiales anticipan un período de precipitaciones e inundaciones que podría extenderse desde noviembre hasta febrero o marzo.
El ministro secretario general de Gobierno, Juan Pablo Fornaroli, encabeza reuniones de trabajo con distintas áreas provinciales, fuerzas armadas, organizaciones civiles y entidades intermedias para coordinar la respuesta ante posibles emergencias.
La mesa de trabajo incluye a representantes de Desarrollo Social, Seguridad y Salud, el Ejército, la Asociación de Sociedades Rurales, Cáritas, la Cruz Roja, iglesias evangélicas, la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y la Federación Económica de Corrientes.
Entre las medidas previstas, maquinarias provinciales y municipales realizan tareas de zanjeo y canalización en distintas localidades para facilitar el escurrimiento del agua y reducir el riesgo de anegamientos.
Además, las áreas involucradas trabajan en la elaboración de un manual de actuación conjunta, cuya finalización está prevista para fines de octubre o principios de noviembre. El documento buscará ordenar los procedimientos y mejorar la coordinación entre los organismos que intervengan ante eventuales contingencias.
Fornaroli advirtió que las lluvias acumuladas durante septiembre y octubre superaron los valores habituales. A esto se suma la crecida de los ríos Paraná y Uruguay, impulsada por las precipitaciones registradas en Paraguay y Brasil.
Ante este escenario, las autoridades recomendaron mantenerse informados a través de los partes diarios y las alertas del Comité de Operaciones de Emergencia (COE). También solicitaron colaborar con la limpieza de sumideros y canales para evitar obstrucciones que dificulten el drenaje.
Otro de los ejes del plan es la coordinación de la ayuda comunitaria y privada. Las donaciones y las acciones de voluntariado se canalizarán mediante instituciones como Cáritas, la Cruz Roja, la UNNE y las iglesias, con el propósito de organizar la recepción y distribución de recursos.
El esquema apunta a complementar el trabajo de los organismos provinciales, el COE y los municipios, para agilizar la asistencia en caso de inundaciones u otras emergencias vinculadas con las condiciones climáticas.
Las autoridades buscan fortalecer la preparación antes de la llegada del período de mayores precipitaciones, con medidas que abarcan tanto la infraestructura como la organización de los recursos humanos y materiales.
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