Lula comenzó a publicar videos grabados con su propio teléfono y en formato vertical, un cambio respecto de la comunicación utilizada durante la primera etapa de la campaña. El Partido de los Trabajadores también sumó a legisladores jóvenes e influencers para reforzar su presencia digital.
Otro de los objetivos es reducir la abstención. En la primera vuelta, más de 33 millones de brasileños no concurrieron a votar, equivalente al 21% del padrón y el nivel más alto de ausentismo registrado para una primera vuelta desde 1998.
Lula terminó segundo con el 45,16% de los votos, detrás de Flávio Bolsonaro, que obtuvo el 47,03%. La diferencia fue de alrededor de 2 millones de votos y ambos competirán por la Presidencia en la segunda vuelta.
La nueva estrategia también incluye la movilización de militantes mediante WhatsApp y contenidos destinados a sectores específicos del electorado. Uno de los focos está puesto en Minas Gerais, donde la abstención fue elevada y Lula obtuvo el 43% de los votos frente al 48% de Flávio Bolsonaro.
La elección definitiva se realizará el 25 de octubre, cuando los brasileños deberán elegir entre Lula y Flávio Bolsonaro.




