Quirno sostuvo que el Gobierno argentino continuará defendiendo los derechos soberanos sobre las islas y los espacios marítimos circundantes. Además, cuestionó las medidas adoptadas por autoridades británicas vinculadas con la explotación de recursos naturales en la zona.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue el proyecto Sea Lion, impulsado por las empresas Navitas y Rockhopper para la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las Malvinas. El canciller calificó las licencias otorgadas por autoridades británicas como ilegítimas desde la posición argentina.
El funcionario también instó al Reino Unido a aceptar un mecanismo de arbitraje en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) para abordar la controversia. La Argentina anunció a fines de septiembre que inició el procedimiento previsto en ese tratado con el objetivo de impedir la explotación de hidrocarburos mediante el proyecto Sea Lion.
Durante su intervención, Quirno afirmó que “Malvinas es una causa sagrada de la Nación” y sostuvo que la defensa de los derechos argentinos comprende tanto la soberanía territorial como los recursos naturales de los espacios marítimos en disputa.
La exposición se produjo en medio de un nuevo capítulo de tensión diplomática entre Argentina y el Reino Unido. Días atrás, el Gobierno británico había convocado a la embajadora argentina en Londres para expresar su rechazo a las medidas impulsadas por la administración de Javier Milei respecto de la explotación petrolera en las islas.
Desde la Cancillería argentina, en tanto, se sostiene que el arbitraje internacional constituye una vía pacífica para resolver la controversia y que ambos países son parte de la Convención del Derecho del Mar.



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