La construcción de Nueva Morococha estuvo directamente relacionada con Toromocho, una enorme explotación de cobre a cielo abierto ubicada en Junín. El proyecto convirtió a Chinalco en uno de los principales actores de la minería peruana y requirió importantes inversiones para ampliar y optimizar sus operaciones.
En 2026, la situación continúa marcada por la consolidación de la explotación minera, nuevas inversiones y las consecuencias sociales derivadas del reasentamiento.
Así, Nueva Morococha se convirtió en uno de los casos más particulares de transformación urbana de América del Sur: una ciudad planificada y construida para reemplazar a otra localidad que quedó en el camino del avance de una gigantesca mina de cobre.