La veda extraordinaria comenzó el 9 de septiembre y se extendió a toda modalidad de pesca en el sector delimitado (kilómetros 1180 y 1239), ya fuera comercial, deportiva o de subsistencia. La decisión estuvo vinculada con la concentración excepcional de dorados, que generó un incremento de la presión pesquera sobre el recurso y una mayor vulnerabilidad de la especie.
Fue por ese motivo que Recursos Naturales resolvió implementar una veda temporal, con sanciones que alcanzaron hasta $1.050.000.