Antes de la apertura, en Tangi ya funcionaban aulas construidas por UNICEF, pero allí los varones asistían por la mañana y las niñas por la tarde. Por cuestiones culturales, muchos padres se resistían a que sus hijas compartieran espacios con varones, lo que limitaba la asistencia femenina.
Con la nueva escuela, las niñas de la zona contaron por primera vez con un espacio exclusivo para su educación primaria.
El impacto en la comunidad y el trabajo conjunto con organismos internacionales
La construcción de la escuela buscó no solo mejorar la infraestructura, sino también garantizar el acceso a la educación para las niñas en un contexto adverso. ACNUR y UNICEF trabajaron junto a las autoridades educativas locales para contratar maestras y asegurar la provisión de libros de texto.
Además, existían planes para que las alumnas pudieran continuar sus estudios en el nivel secundario una vez finalizada la primaria. El aporte de Jolie permitió financiar un establecimiento que representó un cambio clave para cientos de familias retornadas.
La escuela de Tangi se sumó a otras acciones humanitarias impulsadas por la actriz, enfocadas en ampliar el acceso a la educación en zonas vulnerables. Su donación de US$75.000 hizo posible que, desde 2010, hasta 800 niñas tuvieran un lugar propio para aprender en la provincia de Nangarhar.