Khalid Sheikh Mohammed, señalado como uno de los principales responsables de la planificación de los atentados del 11 de septiembre de 2001, será juzgado casi 27 años después de los ataques que dejaron cerca de 3.000 muertos en Estados Unidos.
El juicio está previsto para el 5 de junio de 2028 ante una comisión militar en la base de Guantánamo, Cuba. Mohammed, de 61 años, enfrenta la posibilidad de recibir una pena de muerte junto a otros cuatro acusados.
Mohammed fue detenido en Pakistán en 2003 y posteriormente permaneció en distintos centros clandestinos de detención administrados por la CIA, donde fue sometido a métodos de interrogatorio que incluyeron torturas. En 2006 fue trasladado oficialmente a Guantánamo.
Para entonces, ya era considerado una pieza central de Al Qaeda. Según las investigaciones, fue quien presentó a Osama Ben Laden la idea de utilizar aviones secuestrados para atacar objetivos en Estados Unidos. Ben Laden aceptó el plan y aportó financiamiento para llevarlo adelante.
Uno de los principales obstáculos que atravesó el proceso durante años está relacionado con las declaraciones realizadas por Mohammed durante sus interrogatorios.
El acusado llegó a confesar ante un tribunal militar que había participado en la planificación de los atentados contra el World Trade Center. Sin embargo, el juez militar Michael Schrama determinó el 26 de agosto de este año que esas declaraciones no podrán ser utilizadas como prueba por la acusación.
La decisión se basó en que las primeras confesiones fueron obtenidas bajo tortura en los centros clandestinos de la CIA. El magistrado también consideró que no podía establecerse que las declaraciones posteriores realizadas en Guantánamo hubieran sido voluntarias.
Por ese motivo, la acusación deberá apoyarse en documentos, comunicaciones telefónicas y otra información de inteligencia, pero no en las confesiones de Mohammed.
El teniente coronel retirado de la Fuerza Aérea estadounidense y exabogado en Guantánamo, David JR Frakt, cuestionó la demora del proceso y sostuvo que el caso lleva décadas sin llegar a una resolución judicial.
Mohammed reconoció durante su permanencia en Guantánamo haber participado en la planificación, financiación o ejecución de 31 actos terroristas.
Entre ellos mencionó planes para atacar otros edificios emblemáticos de Estados Unidos después del 11-S, como la Library Tower de California, la Sears Tower de Chicago, el Plaza Bank de Washington y el Empire State Building de Nueva York.
También se atribuyó responsabilidad por el asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, ocurrido en Pakistán, y por un supuesto intento de atentado contra el entonces presidente Bill Clinton durante una visita a Filipinas en 1996.
Asimismo, reconoció su participación en un plan para asesinar al papa Juan Pablo II y asumió responsabilidad por el atentado contra el World Trade Center de 1993, ejecutado por su sobrino Ramzi Yousef, quien cumple una condena de prisión perpetua en Estados Unidos.
El juicio contra Mohammed y los demás acusados sufrió numerosas postergaciones desde su traslado a Guantánamo. Parte de las dificultades judiciales están vinculadas precisamente con los métodos utilizados por Estados Unidos durante la llamada guerra contra el terrorismo.
Las técnicas de interrogatorio empleadas por la CIA fueron posteriormente cuestionadas por la Justicia estadounidense, lo que complicó la utilización de las declaraciones obtenidas durante ese período.
David Nevin, quien durante años representó legalmente a Mohammed, incluso sostuvo que el juicio debería ser declarado nulo y cuestionó el marco jurídico elegido para procesarlo.
Ahora, si no surgen nuevas dilaciones, el proceso comenzará el 5 de junio de 2028, más de un cuarto de siglo después de los atentados que cambiaron la historia reciente de Estados Unidos y desencadenaron la llamada guerra contra el terrorismo.

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