Los productores ganaderos de la costa del río Uruguay volvieron a reclamar un mayor despliegue de las fuerzas de seguridad ante la continuidad de los casos de abigeato en la frontera con Brasil.
Desde el sector rural advierten que el delito adquirió una modalidad cada vez más organizada, con bandas que contarían con logística para el robo de animales, su traslado, faena clandestina y posterior comercialización de la carne.
La situación afecta especialmente a Santo Tomé y Alvear, donde los productores denuncian hechos que ya no se limitarían al robo de animales aislados. Según señalaron, en algunos casos fueron sustraídas cantidades importantes de hacienda e incluso se registraron operaciones que involucraron jaulas completas.
En campos cercanos al río Uruguay también se denunciaron faenas clandestinas de varios animales en un mismo hecho. Frente a este escenario, el sector considera que la respuesta actual resulta insuficiente y reclama fortalecer los recursos destinados a la prevención y la investigación.
Marco Grisetti, presidente de la Sociedad Rural de Santo Tomé, describió a la zona como "asediada" por el abigeato y sostuvo que existen organizaciones que articulan distintas etapas del delito, desde el arreo de los animales hasta los puntos de faena y venta.
El dirigente reclamó más vehículos, tecnología y trabajos de inteligencia, además de una estrategia coordinada entre las fuerzas provinciales, organismos nacionales y los municipios. El objetivo, según planteó, es investigar el circuito completo y no limitar los controles al robo de ganado.
La problemática también fue abordada en una reciente reunión realizada en Santo Tomé entre la Policía de Corrientes, Prefectura Naval Argentina y la Brigada Militar de Río Grande do Sul, en la que se acordó reforzar la cooperación frente a delitos registrados en la zona fronteriza y ante la investigación sobre una posible participación de cuatreros brasileños.
Los productores también señalaron la necesidad de recuperar una presencia permanente en sectores considerados estratégicos.
Álvaro Pellegrini, productor de Santo Tomé e integrante del Foro de Seguridad Rural Argentino, cuestionó el levantamiento de un puesto de Prefectura ubicado en Cuay Grande. Según denunció, después del retiro del destacamento se registró la faena de ocho animales en un campo situado a unos tres kilómetros y, al día siguiente, otros dos animales fueron faenados en el lugar donde funcionaba el puesto.
Para los productores, estos episodios reflejan la necesidad de sostener controles permanentes y reforzar la capacidad operativa en una zona extensa y próxima a la frontera internacional.
El avance del abigeato genera consecuencias que van más allá de las pérdidas económicas ocasionadas por el robo de animales.
Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, estimó que más de 60.000 hectáreas de Alvear y Santo Tomé dejaron de destinarse a la ganadería o fueron reconvertidas a la forestación.
El sector considera que esta transformación evidencia el impacto que tiene la inseguridad rural sobre la actividad productiva. La persistencia de los robos, las faenas clandestinas y la presencia de organizaciones con capacidad logística generan, según los productores, un escenario que dificulta sostener la ganadería en una extensa franja de la frontera correntina.




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