De acuerdo con lo informado, durante un encuentro deportivo se produjeron incidentes que derivaron en momentos de tensión dentro del predio. Las escenas de violencia sorprendieron a quienes se encontraban en el lugar y obligaron a varios asistentes a alejarse de la zona de conflicto.
Entre el público había familias, niños, jóvenes, adultos y una persona mayor, una circunstancia que profundizó la inquietud de los vecinos. La principal preocupación no se limita a lo ocurrido, sino a la posibilidad de que hechos similares se repitan durante la definición del campeonato, que suele despertar una amplia convocatoria en la comunidad.
Tras los disturbios, residentes de Perugorría plantearon interrogantes sobre las medidas que se adoptarán para prevenir nuevos episodios. En particular, solicitaron precisiones acerca de la presencia policial, los controles de acceso y la organización general del operativo que acompañará el encuentro del domingo.
El Club Social, además, se encuentra ubicado a escasa distancia de la comisaría local. Por ello, vecinos consideraron necesario que se informe de qué manera se actuará ante eventuales incidentes y cuál será la respuesta prevista para resguardar a quienes asistan a presenciar el partido.
El reclamo no cuestiona la realización de la final ni la participación de los equipos y simpatizantes. Por el contrario, apunta a que la competencia pueda disputarse en un clima de tranquilidad, con condiciones apropiadas para que familias y aficionados disfruten de la jornada sin exponerse a situaciones de riesgo.
La final del Campeonato de Barrios representa uno de los eventos deportivos más esperados para los seguidores locales. En ese marco, lo ocurrido en las últimas horas dejó en evidencia la necesidad de reforzar la prevención y de coordinar acciones que eviten que una celebración deportiva termine empañada por hechos de violencia.
Con la expectativa puesta en el domingo, los vecinos aguardan definiciones oficiales sobre el esquema de seguridad. La consigna que atraviesa el planteo es clara: prevenir antes de lamentar, para que el fútbol vuelva a ser un espacio de encuentro y no de preocupación.



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