Daniella Mastricchio alcanzó la fama siendo apenas una niña cuando interpretó a Sol Rivera en Chiquititas, uno de los personajes más recordados de la ficción infantil de los años 90. A casi tres décadas de aquel éxito, la actriz contó cómo fue atravesar el final de aquella etapa y reconstruir su vida lejos de las cámaras.
Mastricchio comenzó a trabajar en la tira a los siete años, después de presentarse a un casting al que llegó a través de un aviso publicado en un diario. Su personaje rápidamente se convirtió en uno de los más queridos del programa y compartió gran parte de la historia con Romina Yan, quien interpretaba a Belén.
La popularidad llegó acompañada de una enorme exposición. La actriz recordó las multitudinarias funciones teatrales y el impacto que tenía el personaje entre los espectadores, aunque también reconoció que aquella infancia estuvo atravesada por responsabilidades propias de un trabajo profesional.
El lado difícil de la fama
Con el paso de los años, Mastricchio decidió alejarse de los medios. Según relató, el éxito de Sol terminó ocupando un espacio tan grande que le costaba diferenciarlo de su propia identidad.
“Sol se llevó puesta a Daniella en ese momento”, explicó al recordar aquella época.
La actriz también habló sobre las dificultades que atravesó en su entorno familiar y sobre cómo el dinero que había generado durante sus años de mayor exposición terminó desapareciendo. En medio de esa transición llegó a trabajar atendiendo mesas en una heladería cuando todavía era menor de edad.
El alejamiento de la televisión también estuvo acompañado por un período de aislamiento y conflictos personales. Mastricchio reconoció que durante mucho tiempo cargó con sentimientos de culpa y con una necesidad permanente de sentirse elegida y querida.
Una nueva etapa
Actualmente, la ex integrante de Chiquititas se encuentra formándose como coach profesional, acompaña a mujeres a partir de su propia experiencia y es madre de cuatro hijos.
Su presente, según contó, representa una etapa de mayor autoconocimiento y reconstrucción personal. En ese proceso también aprendió a establecer límites y a revisar las experiencias de su infancia desde otra perspectiva.
Mastricchio aseguró que no busca borrar lo vivido, sino aprender a convivir con su historia y utilizarla para acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares.
Años después de haber conquistado al público con “Corazón con agujeritos”, la actriz sostiene que aquella experiencia, pese a sus dificultades, también tuvo un papel fundamental en su vida. “Sol” quedó atrás, pero la historia de Daniella continúa lejos de aquella pantalla que la convirtió en una de las caras más reconocidas de la televisión infantil argentina.