River Plate atraviesa una nueva etapa tras la salida de Eduardo Coudet y decidió apostar por Leonardo Ponzio como entrenador interino del primer equipo. La elección responde a una estrategia de la dirigencia para afrontar los próximos meses sin apresurarse en la búsqueda del reemplazante definitivo.
Ponzio, uno de los máximos referentes de la historia reciente del club, quedó al frente del plantel luego de la eliminación ante Independiente Santa Fe en los octavos de final de la Copa Sudamericana y de una seguidilla de resultados negativos.
La intención de River es que el exmediocampista conduzca al equipo hasta fin de año, mientras la dirigencia analiza distintas alternativas para asumir de manera permanente en 2027. El cuerpo técnico estará integrado por Marcelo Escudero y Christian Manfredi como ayudantes, junto con los preparadores físicos Cristian Segura y Nicolás Paolorossi.
La elección de Ponzio tiene además un componente institucional. Su conocimiento del club, su vínculo con el plantel y el peso que conserva entre los hinchas fueron considerados factores importantes para afrontar un momento deportivo delicado.
El exvolante ya dirigió su primera práctica y comenzó a preparar el equipo que enfrentará a Banfield este domingo 30 de agosto, en el estadio Florencio Sola. Será su debut como entrenador al frente de la Primera División.
La dirigencia busca así ganar tiempo para definir el próximo proyecto deportivo y evitar una nueva contratación apresurada después de los breves ciclos de Marcelo Gallardo y Coudet durante 2026.
Entre las alternativas que aparecen en el horizonte para 2027 se encuentra el nombre de Lionel Scaloni, aunque también son considerados otros entrenadores de experiencia. La posibilidad de contratar al actual técnico de la Selección argentina dependerá, entre otros factores, de la continuidad de su vínculo con la AFA.
Mientras tanto, Ponzio tendrá la misión de recuperar al equipo y mejorar una campaña que dejó a River comprometido en el torneo Clausura y con el objetivo de volver a meterse en la próxima Copa Libertadores.
La apuesta de la dirigencia es clara: un referente de la casa para apagar el incendio y, al mismo tiempo, el tiempo necesario para elegir al próximo conductor del proyecto futbolístico.


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