Pese a este escenario, CICCRA detectó cierta estabilización de los valores durante el corto plazo. El kilo de asado bajó un 1,3% mensual y quedó en $16.708,2, mientras que la nalga tuvo una disminución del 0,8%, hasta los $21.447,8. La carne picada común, por su parte, retrocedió un 0,7% y se ubicó en $10.554,1.
Las exportaciones crecieron
Mientras el mercado interno pierde volumen, el sector cárnico encontró un escenario más favorable en el comercio exterior. Las exportaciones de carne aumentaron un 8,8% interanual durante los primeros siete meses del año.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por el incremento de los envíos hacia Estados Unidos, luego de que el gobierno de ese país otorgara un nuevo cupo para las importaciones.
Ese aumento permitió compensar parcialmente la caída de las compras provenientes de China, uno de los principales destinos históricos de la carne argentina. De esta manera, el sector muestra comportamientos contrapuestos: mientras las ventas al exterior crecen, el consumo dentro del país continúa en descenso.