Francis y Mile llevan cuatro años juntos y construyeron una relación que también se convirtió en un proyecto laboral compartido. Ambos se dedican al trabajo sexual y decidieron contar cómo es su vida cotidiana, cuáles son sus límites y cómo lograron separar los encuentros con clientes de su vínculo de pareja.
La historia comenzó cuando Francis, que trabajaba como fotógrafo, conoció a Mile mientras buscaba mujeres para realizar sesiones destinadas a páginas de escorts. Después de conocerse, comenzaron una relación abierta y, con el tiempo, decidieron trabajar juntos.
Actualmente reciben clientes de manera individual y también como pareja. Francis contó que cobra alrededor de 180 mil pesos por hora, mientras que los encuentros prolongados pueden alcanzar varios millones de pesos. Además, ambos producen contenido que comercializan de manera directa a través de redes y otros canales.
Una particularidad de su actividad es que muestran parte de su rutina laboral en Instagram mediante videos realizados con anteojos inteligentes. Allí registran momentos como la llegada a un edificio, los viajes, las conversaciones previas y el final de los encuentros, aunque aseguran que protegen la identidad de sus clientes.
La pareja también explicó que no todos los encuentros tienen necesariamente como objetivo mantener relaciones sexuales. Algunos clientes los contratan para conversar, compartir una salida o simplemente pasar varias horas acompañados. En determinados casos, los pagos por esas experiencias alcanzan cifras muy superiores a las de una hora convencional.
La convivencia también los llevó a establecer límites. Después de un período en el que mantenían una relación abierta, decidieron cerrar esa parte de su vínculo y concentrarse en su relación.
Mile contó además que modificó su manera de trabajar y actualmente se dedica principalmente a prácticas de dominación, con límites definidos respecto de los encuentros. La decisión estuvo relacionada con la necesidad de preservar su vida personal y evitar que el trabajo afectara su relación.
Ambos aseguran que sus familias conocen su actividad y que lograron construir una dinámica familiar que les permite continuar con sus proyectos.
Mile también piensa en el futuro fuera del trabajo sexual. Es personal trainer y busca desarrollar esa actividad hasta poder instalar su propio gimnasio y retirarse progresivamente del rubro.
Francis, en cambio, pretende continuar mientras pueda y combinar esa actividad con sus intereses por la fotografía y el streaming.
La pareja sostiene que mostrar su experiencia públicamente les permitió derribar algunos prejuicios y mostrar una faceta de una actividad que suele permanecer oculta. Para ellos, el desafío está en mantener claras las fronteras entre el trabajo, la intimidad y la vida familiar.
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