Gómez expuso su situación en una entrevista a Marga TV de Rosario, en la que habló del impacto devastador que tuvo la ludopatía en su vida personal y profesional. “No sé si voy a poder volver a jugar al fútbol, que es lo que más me gusta”, admitió. El jugador contó que lleva cuatro meses sin jugar y que está bajo tratamiento médico y psicológico, con el apoyo de su esposa, quien lo ayuda a controlar el uso del teléfono y las recaídas.
Luego, reconoció que el miedo lo paralizó durante mucho tiempo: “Perdí todo. No es solo el dinero, es temor, es todo”, expresó. Gómez relató que su situación afectó profundamente su relación familiar: “Estoy en un proceso con mi familia, que está casi destrozada. Cuando voy a ver a mis nenes, me preguntan por qué papá se va. Lloran y me preguntan por qué no estoy en casa”, contó, visiblemente quebrado.
A pesar del dolor, Gómez aseguró que está decidido a revertir la situación: “Lo voy a revertir como sea, estoy en camino y lo quiero hacer”, afirmó.
Cómo fue la extorsión y el embargo millonario
La denuncia de Gómez detalla que todo comenzó con una deuda de 50 mil dólares en la plataforma clandestina de apuestas Lexus. Sin embargo, la situación escaló en octubre del año pasado, cuando -según su testimonio- fue amenazado de muerte junto a su familia y obligado a firmar cuatro pagarés por un total de 505 mil dólares en una escribanía de Junín.
El abogado de Gómez, Paul Kurpnik, explicó que la escribana se negó a suscribir los documentos porque estaban en blanco, por lo que debieron regresar días después. Esos pagarés fueron luego cedidos a otra persona, supuestamente vinculada a la misma organización, que inició una demanda civil en los Tribunales de San Lorenzo para ejecutar el cobro.
A raíz de ese reclamo, la Justicia ordenó el embargo preventivo de varios bienes del futbolista: una vivienda en el barrio privado Aguadas de Funes, un departamento en Rosario, un vehículo y cuentas bancarias.
Las amenazas y el rol de la Justicia
Según la denuncia, los presuntos extorsionadores se presentaron tanto en el predio de entrenamiento de Sarmiento como en la casa de un familiar de Gómez en Capitán Bermúdez. En un primer momento, trascendió que los involucrados se habrían adjudicado vínculos con la banda narco Los Monos para intimidarlo, aunque el abogado del jugador negó esa versión.
Kurpnik aseguró que existen pruebas contundentes de las amenazas y la coerción sufrida por Gómez. Además, señaló que el futbolista llegó a la plataforma de apuestas a través de un familiar político con presunta relación con la organización investigada.