La carrera política hacia 2027 comenzó a tomar forma antes de que finalice 2026. Mientras el Gobierno de Javier Milei busca consolidar alianzas con gobernadores y sectores del PRO y el radicalismo, el peronismo comenzó a ensayar una estrategia de unidad para enfrentar al oficialismo.
En la Casa Rosada, la estrategia electoral quedó principalmente en manos de Karina Milei y de la mesa política de La Libertad Avanza. El objetivo inmediato es sostener el modelo económico y conseguir respaldo legislativo para iniciativas clave, entre ellas el Presupuesto 2027 y la eliminación de las PASO.
En paralelo, el oficialismo busca fortalecer sus vínculos con los gobernadores. En las últimas semanas se profundizaron los contactos con dirigentes del PRO y el radicalismo, mientras algunos mandatarios provinciales mantienen una posición de negociación frente a las propuestas de la Casa Rosada.
En la oposición, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner volvieron a reunirse para intentar ordenar el escenario del peronismo de cara a 2027.
El encuentro abrió una instancia de diálogo entre los principales sectores de Fuerza Patria, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo sobre candidaturas. Kicillof, por su parte, sostiene la necesidad de mantener las PASO como mecanismo para definir al próximo candidato y continúa con su armado político a nivel nacional.
La posibilidad de una competencia interna entre Kicillof, Massa y Máximo Kirchner aparece así como uno de los escenarios en discusión, aunque los distintos sectores todavía mantienen diferencias sobre los tiempos y el mecanismo para definir candidaturas.
Más allá de las estrategias partidarias, la situación económica aparece como el principal desafío para el Gobierno. La morosidad de los créditos otorgados a las familias alcanzó el 12,8%, según datos citados en el informe, mientras que el endeudamiento mediante billeteras virtuales también muestra niveles elevados.
La preocupación por los ingresos y el consumo comienza a tener impacto en las mediciones de opinión pública. Relevamientos mencionados en el análisis muestran un deterioro en la percepción de la situación económica y una menor tolerancia al ajuste.
La inflación continúa siendo uno de los principales logros que el Gobierno busca exhibir, aunque el IPC de julio volvió a acelerarse y llegó al 2,1%. El desafío oficial ahora es que la estabilización de los precios se traduzca en mejoras concretas en salarios, empleo y capacidad de consumo.
En ese escenario, la elección de 2027 empieza a definirse mucho antes de las candidaturas. Para el oficialismo, la clave será demostrar que el esfuerzo económico puede transformarse en una mejora concreta para los hogares. Para la oposición, el desafío será capitalizar el malestar sin repetir las divisiones internas que marcaron sus últimos años.
La política ya comenzó a mirar hacia 2027, pero el voto todavía dependerá de una cuestión mucho más inmediata: cómo llega el bolsillo de los argentinos a las urnas.
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