Según Tartaglione, Jorge no solamente colaboró con los gastos de la formación, sino que también se ocupó de la logística de los profesionales durante su estadía en Barcelona. Incluso relató que uno de sus hijos los esperaba en el aeropuerto y ayudaba con los traslados hasta el hospital. El objetivo era que esos profesionales regresaran a Rosario y pudieran aplicar lo aprendido, permitiendo que pacientes de la ciudad tuvieran acceso a procedimientos de alta complejidad sin depender necesariamente de centros médicos de otras localidades.
Con el paso de los años, el proyecto dio sus frutos. Los profesionales volvieron capacitados, el servicio pudo desarrollarse y, según el relato difundido por Tartaglione, Rosario llegó a realizar 100 trasplantes de médula ósea. "Ese era el objetivo de Jorge Messi. Y lo logró", sostuvo el médico.
La historia adquiere una dimensión especial tras el fallecimiento de Jorge Messi, ocurrido en Rosario a comienzos de agosto a los 68 años. Lionel compartió recientemente un emotivo mensaje para despedir a su padre y recordó el papel que tuvo durante toda su vida y su carrera.