Según el relato de su abogada, el futbolista no tuvo una actitud conflictiva durante el procedimiento. “Matías no se resistió, no hubo ningún incidente. Después de unos minutos comenzó a enviar mensajes a sus compañeros avisando que lo estaban deteniendo”, contó De Moraes.
La familia del jugador también decidió hacer público su reclamo y pidió que se contemple la dimensión humana de la situación. En un comunicado, sus allegados remarcaron: “Matías no es un criminal. Es un hijo, un miembro de una familia, un amigo, un compañero de trabajo y una persona profundamente querida por quienes lo rodean. Detrás de un caso migratorio hay un ser humano real: una familia, un trabajo, amistades y una vida construida durante años”.
Por ahora, Pourrain continuará bajo custodia mientras su defensa avanza con el pedido de fianza. El traslado al Krome Detention Center representa una nueva instancia dentro del proceso migratorio, mientras sus abogados intentan que pueda recuperar la libertad y continuar el trámite de residencia fuera de prisión.