La reacción de Italia no se ajusta “ni al Código de Fronteras Schengen ni a la verdad”
Durante la mañana de este viernes, España le había exigido a Italia la retirada inmediata de los controles fronterizos aplicados a los viajeros procedentes de territorio español, advirtiendo de que, de no producirse antes del 9 de agosto, el Gobierno adoptaría medidas “proporcionales” para garantizar la protección de sus ciudadanos. El Ejecutivo calificó los argumentos anteriores de Italia de “espurios” y expresó su confianza en que “el europeísmo, el sentido común y la buena fe se impongan”.
Además, desde Moncloa se cuestionó la base legal y factual de la decisión de Roma, al sostener que la reacción italiana a lo ocurrido en Ceuta no se ajusta “ni al Código de Fronteras Schengen ni a la verdad”. El argumento central del Gobierno español se basa en el régimen especial que rige la ciudad autónoma dentro del espacio Schengen, de que ninguno de los migrantes que accedieron de forma irregular a Ceuta la semana pasada pudo ni puede entrar libremente en dicho espacio. De hecho, según España, “la práctica totalidad de ellos ya han retornado a Marruecos”.
El comunicado también cargó contra las motivaciones que, a su juicio, mueven al Gobierno de Meloni: “Los gobiernos están para impulsar el entendimiento entre países y el interés general de sus poblaciones, no para crear fracturas y conflictos estériles impulsados por motivaciones electorales internas”.