El dato adquiere especial relevancia porque se produce mientras el Gobierno intenta consolidar su proyecto político y preparar el terreno para las elecciones de 2027. Aunque todavía falta más de un año para la elección presidencial, las mediciones de opinión comienzan a ser utilizadas como una referencia sobre el escenario que podría enfrentar el oficialismo.
La encuesta también relevó las preferencias de los ciudadanos entre los principales espacios políticos. El peronismo aparece en el primer lugar dentro de las distintas alternativas planteadas, con niveles que oscilan entre el 31,3% y el 35,3%, dependiendo de la configuración utilizada para la consulta. La Libertad Avanza se ubica detrás, con registros que van del 28% al 33,8%.
El PRO, por su parte, alcanza el 17,3% en las opciones relevadas, mientras que el Frente de Izquierda presenta porcentajes que se ubican entre el 4,4% y el 6,6%. Los números muestran un escenario competitivo y todavía abierto, aunque con una señal particularmente desfavorable para el oficialismo: una parte importante de quienes hoy evalúan negativamente al Gobierno también expresa predisposición a buscar una alternativa en 2027.
El resultado debe interpretarse dentro de un escenario político que todavía puede experimentar modificaciones importantes antes de la elección presidencial. Las candidaturas, las alianzas y la evolución de la situación económica pueden alterar las preferencias de los votantes durante los próximos meses.
Sin embargo, el relevamiento funciona como una fotografía del momento y expone un conjunto de indicadores que el Gobierno deberá seguir de cerca. La desaprobación de la gestión supera el 65%, la imagen negativa del Presidente se mantiene por encima del 60% y casi dos tercios de los consultados consideran que el país transita por un camino equivocado.
A esto se suma el dato económico más sensible: más de la mitad de los encuestados afirma estar peor que al comienzo de la gestión libertaria. La diferencia entre esta percepción y el diagnóstico optimista que Milei sostiene en sus apariciones públicas constituye uno de los principales desafíos políticos para el oficialismo. La medición no permite anticipar por sí sola el resultado de las elecciones de 2027, pero sí refleja un escenario de desgaste en la imagen del Gobierno y un nivel elevado de demanda de cambio.