El número del Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) figuraba bloqueado y la carga no estaba registrada. Además, los envases y rótulos de los productos indicaron una posible procedencia extranjera que no coincidía con la información declarada en la documentación del transporte.
Ante estas irregularidades, Senasa determinó que no podía garantizarse el origen de la mercadería ni sus condiciones sanitarias. Por ese motivo, como medida preventiva, se dispuso la desnaturalización de las frutas.
Desde el organismo explicaron que el seguimiento documental de los productos vegetales permite conocer su origen, recorrido y destino. Esta herramienta resulta clave para prevenir el ingreso de plagas o enfermedades que puedan afectar la producción frutihortícola nacional.