El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ofensiva comercial al imponer aranceles de entre el 10% y el 12,5% sobre productos importados desde unos 60 países, una decisión que marca el regreso de la guerra comercial impulsada por su administración. Argentina figura entre las naciones alcanzadas por la alícuota más baja del nuevo esquema.
La medida reemplaza el arancel temporal que había estado vigente durante los últimos meses y se sustenta en una nueva base legal, luego de que la Corte Suprema limitara la utilización del mecanismo empleado anteriormente por la Casa Blanca. El Gobierno estadounidense justificó la decisión como una herramienta para combatir la importación de productos elaborados con trabajo forzoso y corregir prácticas comerciales consideradas desleales.
El nuevo régimen establece un arancel del 10% para los países que, según Washington, cumplen con estándares adecuados en materia de trabajo forzoso, mientras que aquellos considerados con mayores deficiencias enfrentarán un gravamen del 12,5%. También se prevén tratamientos específicos para algunos socios comerciales y sectores determinados.
Analistas internacionales advirtieron que la decisión podría generar nuevas tensiones en el comercio global, aumentar los costos de importación y provocar respuestas de otros países. Para Argentina, el impacto dependerá del comportamiento de las exportaciones hacia Estados Unidos y de la evolución de las negociaciones comerciales en los próximos meses


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