En los tramos finales de su alocución, el referente del diseño textil ensayó un análisis reflexivo respecto al escenario macroeconómico actual que atraviesa el país, contrastándolo con las vivencias extremas de sus progenitores. Sarkany minimizó las turbulencias de la economía local al definir la situación de la fecha como una simple coyuntura del mercado interno, remarcando que las verdaderas crisis humanitarias y estructurales fueron aquellas que debieron soportar las generaciones previas que arribaron al territorio nacional sin recursos económicos ni manejo del idioma.
El empresario instó al público local a desmitificar los conceptos tradicionales de éxito o fracaso material y a orientar los esfuerzos diarios hacia la consecución de la felicidad personal.
Con un mensaje de fuerte impronta inspiracional, concluyó que la clave del desarrollo radica en mantener activos los sueños, ser agradecidos con el entorno y no claudicar ante los escollos del camino productivo, sellando su intervención con una fuerte arenga al asegurar que lo mejor siempre está por venir dentro del entramado social y cultural de la nación.