Además, fue designado vicario general de la Diócesis de Goya y ocupó el rol de administrador diocesano durante un período de sede vacante tras el traslado del obispo Luis Teodorico Stockler a Quilmes.
Durante su trayectoria, estuvo vinculado a tareas de formación, catequesis, acompañamiento del seminario y el desarrollo de la Escuela de Diaconado Permanente.
Tras alcanzar el límite de edad establecido por el Derecho Canónico, dejó su cargo como párroco, aunque continuó con actividades pastorales y celebraciones religiosas.