La secuencia muestra una apuesta de política exterior con fuerte contenido ideológico. Ese movimiento puede volver a tensionar la relación con Brasilia. El Gobierno necesita sostener el vínculo comercial con Brasil, principal socio del Mercosur, pero Milei eligió respaldar a los Bolsonaro y marcar distancia con Lula. En Balcarce 50 creen que el costo diplomático es administrable y que el beneficio político regional es mayor.
La Casa Rosada también mira el impacto en los organismos multilaterales. En el Ejecutivo sostienen que un mayor número de gobiernos de derecha puede modificar correlaciones en espacios como la CELAC, el Mercosur, la OEA y otras instancias regionales. La idea es contraponer una agenda de libertad económica, seguridad y alineamiento con Estados Unidos frente a los gobiernos de izquierda.
En ese marco persiste la intención de organizar una cumbre regional de presidentes de derecha en Buenos Aires antes de fin de año. El proyecto ya circulaba en despachos oficiales y apuntaba a reunir a mandatarios como José Antonio Kast, Daniel Noboa, Santiago Peña, Nayib Bukele y otros referentes del bloque conservador regional.
La organización todavía no está cerrada y dependerá de la coordinación de agendas, invitaciones formales de Cancillería y del resultado electoral en Brasil. En Nación sostienen que la foto tendría valor político si logra mostrar a Milei como anfitrión de una nueva etapa regional, con gobiernos alineados en seguridad, inversión y comercio.